Conocí gente increíble, y logre sacar de mi algo que no sabia ni que podia ser, pude ver la universidad desde otro lado, disfrutarla con otras cosas, y cuestionar otras...
Dejo lo que salio de mi...
Voy a tomar
algunas citas del libro “Sujeto Fabulado
I: notas” de Marcelo Percia, como punto de partida para escribir algunas
cosas que estuve pensando y surgieron a lo largo de la lectura de este libro:
La idea de ser a través de algo,
presenta lo que llamamos ser no como lo que se es, sino como el
transcurrir a través de lo que no se es. Ser no como fundamento, sino
como resto o memoria de una acción.
Erdosain quiere afirmarse en una acción
que le saque el silencio del alma y el vacío de la cabeza.
Un acto que le saque lo mismo
que la libertad desearía conquistar: silencio y vacío.
A veces, se llama silencio a la
hendidura por la que llegan todas las voces del mundo y vacío a la
invasión de demandas que aturden. (pag.68)
La paradoja humana: acudir a la ilusión
de ser para intentar vivir no siendo. (pág. 111)
Ser o no ser (existir o no existir; vivir o no vivir),
¿quién se hace la pregunta? ¿Alguien se hace la pregunta o el atreverse
a preguntar hace a quién se está haciendo la pregunta? La
figura del atrevimiento se encarna en la voz de un príncipe.
La traducción reglada (ser o no ser)
inclina la lectura hacia un problema ontológico, cuando lo que destella es la
pregunta sobre si vale la pena vivir o por qué aceptar tantas desdichas y
desgracias. (pag.112)
Escribe: “Por estar en el mundo
estamos condenados al sentido; y no podemos hacer nada, no podemos decir nada
que no tome un nombre en la historia”. (pág. 164)
Esa sensación
amarga de tener todo y no tener nada. Cuánto puede durar el estado de
abatimiento, de fatiga generalizada. Todos estos sentimientos que dominan al
alma se reflejan en los cuerpos, en esos cuerpos cansados, luchadores, llenos
de miserias que también a su vez, reflejan el alma humana, como es el caso de
Erdosain.
“Si Alicia pudiera escabullirse de la
idea del ser, tal vez podría habitar
el mundo que se abre detrás del reflejo de los espejos”. (pág. 105)
La desgracia
recorría el alma, devastaba al cuerpo. Esa sensación de no poder ser, como se
venía siendo. Todo aquello soñado alguna vez desaparece para poder hacerse
visible la nada misma. Y ahí es donde está la cuestión, la de no poder ser más.
De la
desdicha a la miseria, a la nada misma. ¿Es un estado de desesperación?
Pareciera ser locura absoluta. La mente comienza a enriquecerse con cosas que
jamás fueron, y ahí otra vez la ilusión.
La moral está para ser obedecida o
desobedecida, para cuestionarla se necesita otra moral. (pág. 83)
¿Nadie se ajusta a la moral? ¿Algunos
viven a disgusto?
La moral no ajusta los cuerpos a su
medida: fabrica una humanidad a medida. (pág. 84)
Esta desdicha
y abatimiento es el estado propicio para su cuerpo. Asemejarlo como algo
normal, amoral pero normal para sí. Como dentro de sí, aunque alguna vez haya
pensado que está muy lejos y que alguien más se apoderó de una pobre y cansada
alma. Es que esto es lo que siempre pudo y quiso ser. Hasta que empezó a
asimilarlo, a disfrutarlo, a quererlo y acostumbrarse a eso.
Te enseñan a
comparar, te condicionan a comparar.
Comparación, ¿quien
tiene algo mejor? o ¿que tiene mejor que yo?
Comparar: Fijar
la atención en dos o más objetos para descubrir sus relaciones o estimar sus
diferencias o semejanza.
Siguen en el camino comparándose.
Entonces ¿realmente saben quiénes son?
Si transitan por el camino de la comparación, viven a
través de que es el otro ¿Como sabe quiénes son?
¿Porque lo hacen? ¿Por qué se supone que cada ser humano es
único e irrepetible? ¿Por qué esta costumbre de crearse a través del otro?
¿Cómo serían si no lo hicieran? ¿Cómo estarían construidos estos cuerpos?
Frente a este
razonamiento ver en los demás todo aquello que pudo ser y no fue nunca. Y ahí
entendió no ser como quera, pero ver en el otro reflejado algo lleno de sin
sentido. Es algo ajeno, fuera de su cuerpo.
Empeñarse por
entender algo que jamás podría llegar a suceder pero que sin embargo convivía
en su mente, en su alma, en todo su ser. Algo tan indeseado como inoportuno,
algo tan ajeno pero tan propio.
La estructura se puede pensar como
construcción o modelo de relaciones que se organizan para sostener o producir
algo. También como pantano: flujos de figuras históricas estancadas que –bajo
ciertas temperaturas sociales– despiden vahos, vapores, gases, que respiramos
a la vez que nos respiran.
La intangible estructura humana parece
viento encerrado en una botella. (pag.143)
Estructura: ¿un todo perfecto determinado por completo? (pág. 144)
Libertad de sabernos gobernados por una necesidad que se instaura
como producción histórica de una clase social. (pag.90)
Igualdad significa que cada cual, por haber nacido en este mundo,
tiene derecho a estar vivo: a gozar de alimentos y cuidados amorosos, de un
lugar confortable en donde vivir; tiene derecho a disfrutar del poder
expansivo de la palabra a través de la cultura y la educación, del cuerpo que
habita, de la atención de la salud.
La libertad, ¿depende de en qué familia, en qué territorio o en qué
lengua se ha nacido? (pág. 91)
Querer ser
algo más y nunca menos… ¿Por qué cuestionar? O, ¿por qué no cuestionar?
Las reglas están para escaparles, para sortearlas, buscar nuevos caminos, nuevas desdichas, nuevos triunfos.
Las reglas están para escaparles, para sortearlas, buscar nuevos caminos, nuevas desdichas, nuevos triunfos.
Cuando
realmente cabe la posibilidad de romper una estructura, se pregunta si es
posible, ¿no hay que dudar? La alternativa de ser algo distinto, un ente, un
cuerpo, un ser, un momento. ¿Por qué querer ser igual, estar atado a
condiciones y modos de pensar semejantes? El poder, nuestro poder, reside en la
libertad, en la libertad de poder ser, expresar, sentir, hacer y creer
diferente.
Los moldes pueden
romperse. Se puede Jugar, reconfigurar, cambiar. Todo para ser parte de algo.
De un mismo sistema pero ser distinto.
Somos parte
de un todo pero somos distintos.
Distintas
almas, distintos cuerpos, distintas formas, distintas reglas.
No querer
ser, no querer pertenecer a ese todo distinto pero amorfo. Las leyes que unen,
destruyen, destruyen pensamientos distintos, distintas formas, distintos
cuerpos. Elegir, siempre elegir, hasta cuando no se elige. ¿Por qué se está
eligiendo si ejercer la acción de elegir? Entonces si se quiere elegir la
diferencia, otro modo, otro camino posible. ¿Sorteamos las barreras de las
leyes?
La necesidad
de manifestar diferencias está en cada uno. Que el alma juegue, atraviese los
distintos obstáculos, se manifieste, supere las limitaciones del cuerpo.
La
independencia en el pensamiento. ¿Por qué acatarse a ciertas normas, a algo tan
restrictivo y limitativo? La influencia puede ser considerable cuando no se
está consciente de ésta. Pero se puede ir más allá y romper las estructuras,
mostrar una postura diferente, la inconformidad a lo establecido y lo dicho.
Los detalles,
singulares, en la superficie, todos. Los sentidos fluyen, se mezclan. Las
palabras se alborotan, se sumen, vuelven a resurgir. ¿Qué es lo que querrá
decir aquél otro cuerpo estático e invencible? ¿Aquello que fue dicho, lo que
el otro entiende? ¿O la explicación de aquello que fue y que no es, o que no
pudo ser? Las palabras se mezclan, realzan los sentimientos pero el
significado, volátil e indefenso, queda a merced de los sentidos, más volátiles
e indefensos aún, prisioneros del cuerpo presente y perceptible.
Los sentidos,
invisibles, hacen que toda palabra y sentido emitido por el otro cuerpo cobre
sentido. Siempre y cuando sean funcionales, funcionales a ese cuerpo inflexible
y estable.
Más palabras llegan, más palabras débiles, que pasean con las horas,
con los minutos. Palabras que son cada vez más frágiles a todo público
presente. Palabras que se mezclan, que juegan y bailan con los sentidos, los
cuerpos, las cárceles de las almas y las almas prisioneras de los cuerpos.