viernes, 21 de noviembre de 2014

Mi estructuralismo dislocado

Este cuatrimestre me toco cursar una materia maravillosa, inocentemente cuando me anote como una materia mas no sabia con lo que me encontraba...
Conocí gente increíble, y logre sacar de mi algo que no sabia ni que podia ser, pude ver la universidad desde otro lado, disfrutarla con otras cosas, y cuestionar otras... 
Dejo lo que salio de mi...

Voy a tomar algunas citas del libro “Sujeto Fabulado I: notas” de Marcelo Percia, como punto de partida para escribir algunas cosas que estuve pensando y surgieron a lo largo de la lectura de este libro:

La idea de ser a través de algo, presenta lo que llamamos ser no como lo que se es, sino como el transcurrir a través de lo que no se es. Ser no como fundamento, sino como resto o memoria de una acción.
Erdosain quiere afirmarse en una acción que le saque el silencio del alma y el vacío de la cabeza.
Un acto que le saque lo mismo que la libertad desearía conquis­tar: silencio y vacío.
A veces, se llama silencio a la hendidura por la que llegan todas las voces del mundo y vacío a la invasión de demandas que aturden. (pag.68)

La paradoja humana: acudir a la ilusión de ser para intentar vivir no siendo. (pág. 111)

Ser o no ser (existir o no existir; vivir o no vivir), ¿quién se hace la pregunta? ¿Alguien se hace la pregunta o el atreverse a pre­guntar hace a quién se está haciendo la pregunta? La figura del atrevimiento se encarna en la voz de un príncipe.
La traducción reglada (ser o no ser) inclina la lectura hacia un problema ontológico, cuando lo que destella es la pregunta sobre si vale la pena vivir o por qué aceptar tantas desdichas y desgracias. (pag.112)

Escribe: “Por estar en el mundo estamos condenados al sentido; y no podemos hacer nada, no podemos decir nada que no tome un nombre en la historia”. (pág. 164)

Esa sensación amarga de tener todo y no tener nada. Cuánto puede durar el estado de abatimiento, de fatiga generalizada. Todos estos sentimientos que dominan al alma se reflejan en los cuerpos, en esos cuerpos cansados, luchadores, llenos de miserias que también a su vez, reflejan el alma humana, como es el caso de Erdosain.

“Si Alicia pudiera escabullirse de la idea del ser, tal vez podría habitar el mundo que se abre detrás del reflejo de los espejos”. (pág. 105)

La desgracia recorría el alma, devastaba al cuerpo. Esa sensación de no poder ser, como se venía siendo. Todo aquello soñado alguna vez desaparece para poder hacerse visible la nada misma. Y ahí es donde está la cuestión, la de no poder ser más.

De la desdicha a la miseria, a la nada misma. ¿Es un estado de desesperación? Pareciera ser locura absoluta. La mente comienza a enriquecerse con cosas que jamás fueron, y ahí otra vez la ilusión.

La moral está para ser obedecida o desobedecida, para cuestio­narla se necesita otra moral.  (pág. 83)

¿Nadie se ajusta a la moral? ¿Algunos viven a disgusto?
La moral no ajusta los cuerpos a su medida: fabrica una huma­nidad a medida. (pág. 84)

Esta desdicha y abatimiento es el estado propicio para su cuerpo. Asemejarlo como algo normal, amoral pero normal para sí. Como dentro de sí, aunque alguna vez haya pensado que está muy lejos y que alguien más se apoderó de una pobre y cansada alma. Es que esto es lo que siempre pudo y quiso ser. Hasta que empezó a asimilarlo, a disfrutarlo, a quererlo y acostumbrarse a eso.

Te enseñan a comparar, te condicionan a comparar.

Comparación, ¿quien tiene algo mejor? o ¿que tiene mejor que yo?

Comparar: Fijar la atención en dos o más objetos para descubrir sus relaciones o estimar sus diferencias o semejanza.

Siguen en el camino comparándose.
Entonces ¿realmente saben quiénes son?

Si transitan por el camino de la comparación, viven a través de que es el otro ¿Como sabe quiénes son?

¿Porque lo hacen? ¿Por qué se supone que cada ser humano es único e irrepetible? ¿Por qué esta costumbre de crearse a través del otro? ¿Cómo serían si no lo hicieran? ¿Cómo estarían construidos estos cuerpos?

Frente a este razonamiento ver en los demás todo aquello que pudo ser y no fue nunca. Y ahí entendió no ser como quera, pero ver en el otro reflejado algo lleno de sin sentido. Es algo ajeno, fuera de su cuerpo.

Empeñarse por entender algo que jamás podría llegar a suceder pero que sin embargo convivía en su mente, en su alma, en todo su ser. Algo tan indeseado como inoportuno, algo tan ajeno pero tan propio.

La estructura se puede pensar como construcción o modelo de relaciones que se organizan para sostener o producir algo. También como pantano: flujos de figuras históricas estancadas que –bajo ciertas temperaturas sociales– despiden vahos, vapo­res, gases, que respiramos a la vez que nos respiran.
La intangible estructura humana parece viento encerrado en una botella. (pag.143)

Estructura: ¿un todo perfecto determinado por completo? (pág. 144)

Libertad de sabernos gobernados por una necesidad que se ins­taura como producción histórica de una clase social. (pag.90)

Igualdad significa que cada cual, por haber nacido en este mun­do, tiene derecho a estar vivo: a gozar de alimentos y cuidados amorosos, de un lugar confortable en donde vivir; tiene dere­cho a disfrutar del poder expansivo de la palabra a través de la cultura y la educación, del cuerpo que habita, de la atención de la salud.
La libertad, ¿depende de en qué familia, en qué territorio o en qué lengua se ha nacido? (pág. 91)

Querer ser algo más y nunca menos… ¿Por qué cuestionar? O, ¿por qué no cuestionar?

Las reglas están para escaparles, para sortearlas, buscar nuevos caminos, nuevas desdichas, nuevos triunfos. 

Cuando realmente cabe la posibilidad de romper una estructura, se pregunta si es posible, ¿no hay que dudar? La alternativa de ser algo distinto, un ente, un cuerpo, un ser, un momento. ¿Por qué querer ser igual, estar atado a condiciones y modos de pensar semejantes? El poder, nuestro poder, reside en la libertad, en la libertad de poder ser, expresar, sentir, hacer y creer diferente.

Los moldes pueden romperse. Se puede Jugar, reconfigurar, cambiar. Todo para ser parte de algo. De un mismo sistema pero ser distinto.

Somos parte de un todo pero somos distintos.

Distintas almas, distintos cuerpos, distintas formas, distintas reglas.

No querer ser, no querer pertenecer a ese todo distinto pero amorfo. Las leyes que unen, destruyen, destruyen pensamientos distintos, distintas formas, distintos cuerpos. Elegir, siempre elegir, hasta cuando no se elige. ¿Por qué se está eligiendo si ejercer la acción de elegir? Entonces si se quiere elegir la diferencia, otro modo, otro camino posible. ¿Sorteamos las barreras de las leyes?

La necesidad de manifestar diferencias está en cada uno. Que el alma juegue, atraviese los distintos obstáculos, se manifieste, supere las limitaciones del cuerpo.

La independencia en el pensamiento. ¿Por qué acatarse a ciertas normas, a algo tan restrictivo y limitativo? La influencia puede ser considerable cuando no se está consciente de ésta. Pero se puede ir más allá y romper las estructuras, mostrar una postura diferente, la inconformidad a lo establecido y lo dicho.

Los detalles, singulares, en la superficie, todos. Los sentidos fluyen, se mezclan. Las palabras se alborotan, se sumen, vuelven a resurgir. ¿Qué es lo que querrá decir aquél otro cuerpo estático e invencible? ¿Aquello que fue dicho, lo que el otro entiende? ¿O la explicación de aquello que fue y que no es, o que no pudo ser? Las palabras se mezclan, realzan los sentimientos pero el significado, volátil e indefenso, queda a merced de los sentidos, más volátiles e indefensos aún, prisioneros del cuerpo presente y perceptible.

Los sentidos, invisibles, hacen que toda palabra y sentido emitido por el otro cuerpo cobre sentido. Siempre y cuando sean funcionales, funcionales a ese cuerpo inflexible y estable.

Más palabras llegan, más palabras débiles, que pasean con las horas, con los minutos. Palabras que son cada vez más frágiles a todo público presente. Palabras que se mezclan, que juegan y bailan con los sentidos, los cuerpos, las cárceles de las almas y las almas prisioneras de los cuerpos.


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